TERCERA EDAD

COMBATE LA OSTEOPOROSIS CON EJERCICIO.

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La osteoporosis es una enfermedad que afecta a los huesos (es la más común de todas) y se produce por una pérdida tanto de las proteínas que forman el sostén de los mismos, como por la de sustancias minerales y sobre todo calcio. La consecuencia inmediata de ésta falta es la pérdida de resistencia del hueso así como el aumento de la fragilidad del mismo traduciéndose esto en una mayor facilidad para fracturarse.

Es una enfermedad mucho más común en las mujeres (más en las de raza blanca) sobre todo en la postmenopausia debido a la menor producción de hormonas por los ovarios y en general a todo el cambio hormonal que se produce en este periodo.  Hay que prestar una especial atención, pasada la menopausia, a vigilar con controles periódicos si nuestra masa ósea está dentro de los límites normales, ya que es una enfermedad que no produce dolores y por tanto difícil de detectar.

El tratamiento de esta enfermedad puede incluir desde cambios en el estilo de vida como practicar más ejercicio, en la alimentación: ingerir más cantidad de calcio bien por alimentos más ricos en éste o tomando suplementos e incrementando también suplementos de vitamina D que tiene un papel importante en la absorción de calcio. Tu médico indicará si debes tomar estos suplementos o en su caso utilizar tratamientos para esta enfermedad si lo considera oportuno por el curso de la misma. En casos muy graves de fracturas la cirugía ayuda a aliviar el dolor y la incapacidad producida.

Vamos a centrarnos aquí en qué ejercicios podemos hacer para preservar la masa ósea. Ante todo apuntar que no hay que hacer nunca ejercicios de riesgo que puedan suponer un peligro de fracturas.

En principio son buenos los mismos ejercicios que hemos indicado en otras ocasiones para la pérdida de peso, es decir, caminar a paso ligero, nadar, correr, remar o practicar bicicleta con cuidado siempre de evitar caídas. Son también muy recomendables todos  los ejercicios suaves de equilibrio como el yoga o el taichí.

Además de todo esto hay que reducir todos los malos hábitos como fumar o ingerir alcohol. El consumo de alcohol, además de dañar los huesos puede aumentar gravemente el riesgo de caídas.

Por último apuntar que para evitar el riesgo de caídas debemos quitar en casa todos los elementos que por descuido puedan producirla, como por ejemplo alfombras. Hay que tener especial cuidado en el baño y si es necesario instalar elementos de sujeción y antideslizantes.  También un especial cuidado en el caso de tomar sedantes.

 

 

CÓMO TRATAR LA ARTROSIS EN LA TERCERA EDAD.

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La artrosis (llamada también osteoartritis), es una enfermedad degenerativa que se produce por un excesivo desgaste del cartílago, que es el tejido que recubre los huesos en las articulaciones sinoviales tales como cadera, rodilla y articulaciones de las manos, para favorecer el movimiento de éstas. Por una serie de distintos factores, se produce una alteración del condrocito, que conlleva a un adelgazamiento de dicho cartílago. Más de un tercio de la población mayor de sesenta años (más frecuente en las mujeres), padece ésta enfermedad, porcentaje que va aumentando progresivamente con la edad. Es la enfermedad reumática más frecuente, causante de fuertes dolores y que conlleva una alta incapacidad laboral, llevando en extremo a la incapacidad laboral permanente. Curiosamente ésta enfermedad se padece más en climas cálidos que en fríos.

En principio el paciente nota dolores en las articulaciones, que van siendo cada vez más fuertes a medida que avanza la enfermedad, que son más agudos con el movimiento y mejoran con el reposo. Cuando la enfermedad progresa estos dolores pueden ser fuertes incluso en reposo.

En los estados más avanzados de la enfermedad se van produciendo deformaciones en las articulaciones, consecuencia del aumento del componente óseo.

El diagnóstico y tratamiento de ésta enfermedad corresponde al médico reumatólogo.

El tratamiento es más sintomático que preventivo. En principio hay que tratar los síntomas como el dolor y la inflamación. El médico se encargará del tratamiento farmacológico de la enfermedad a base de antiinflamatorios no esteroídicos, infiltraciones de corticoides o usando sustancias analgésicas potentes tales como el tramadol.

¿Qué es lo que podemos hacer nosotros para aliviar de alguna manera los primeros síntomas de la enfermedad?

            El calor, aplicado directamente en la articulación, ayuda a mitigar el dolor, así como la onda corta.

Un buen fisioterapeuta, puede establecer una serie de ejercicios, tanto para bajar la inflamación y reducir el dolor como para mejorar el movimiento de las articulaciones.

El ejercicio moderado ayuda a las articulaciones a no perder su movilidad.

Por otro lado podemos ayudarnos tomando compuestos a base de colágeno, ácido hialurónico, magnesio y vitaminas que pueden favorecer la lubricación de la articulación y prevenir su desgaste. Consúltalo con tu farmacéutico.

El colágeno es la proteína principal de cartílagos y huesos. El ácido hialurónico es un componente fundamental en las articulaciones y el magnesio contribuye al mantenimiento de los huesos y a la reducción del cansancio. Vitaminas como la C o la B1 y B6 también contribuyen a esto.

 

 

CUIDAR LAS ARTICULACIONES.

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¿Qué son las articulaciones? Las articulaciones son las uniones entre dos huesos, un hueso y un cartílago, o dos cartílagos entre sí. Éstas están formadas por diferentes tipos de cartílagos que son un tipo de tejido conjuntivo. Son las que permiten que el cuerpo sea flexible.

Existen varios tipos  de articulaciones en el cuerpo humano:

  • Articulaciones rígidas como las del cráneo en la que los huesos se encuentran unidos por un cartílago. Son llamadas sinartrosis.
  • Articulaciones semirígidas con escasa movilidad como las del pubis unidas por un cartílago algo más elástico llamadas sínfisis.
  • Articulaciones móviles unidas por un cartílago liso y que se lubrican mediante líquido sinovial. Son las diartrosis y son las que tenemos en los huesos de las extremidades que nos permiten todo tipo de movimientos.

Aunque son muy resistentes al desgaste, es normal que a lo largo de la vida vayan sufriéndolo poco a poco. Es por ello que debemos adoptar una serie de medidas para reducir en lo posible éste desgaste y conservarlas en el mejor estado posible:

  • Vigila tu peso: Debemos intentar mantenernos en un peso normal para nuestra complexión. Un peso excesivo somete a las articulaciones a un sobreesfuerzo y con ello a un mayor desgaste.
  • Haz ejercicio físico moderado: Practica un ejercicio físico suave sin someter al cuerpo y por tanto a las articulaciones a un sobreesfuerzo, pues esto también tiende a desgastarlas. Caminar un poco rápido todos los días sería un ejercicio perfecto teniendo un especial énfasis en el calzado. Este debe ser el adecuado para cada tipo de situación. Ten en cuenta que ir pisando mal somete a un estrés a todas las articulaciones y de manera especial a las de las piernas y la columna vertebral. Haz también ejercicios que aumente o por lo menos fortalezcan la masa muscular.
  • Alimentación correcta: Intenta aumentar la ingesta de verduras y pescado, y disminuir las carnes, sobre todo las rojas.
  • Ten hábitos posturales correctos: Cuando te sientes mantén la espalda recta, y si levantas pesos flexiona las rodillas. No sometas a un esfuerzo inútil a tu columna vertebral. Adopta también una postura correcta, con la espalda recta cuando camines.
  • Revisa tu genética: Mira si tienes antecedentes en padres, abuelos etc..con problemas de artritis, artrosis o similar. Con esto tendrás una idea de si vas a tener más posibilidades de padecer algún tipo de problema.

Por último, consulta con tu farmacéutico sobre el uso de sustancias como condroitin sufato, ácido hialurónico, glucosamina, colágeno. Existe una amplia variedad de ellos. Aunque no son capaces de regenerar el cartílago funcionan muy bien tanto como protectores como antiinflamatorios. Él te ayudará en tu elección.

CUIDADO DE LA PIEL EN LA TERCERA EDAD.

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A partir de los 55 o 60 años uno de los problemas principales a los que se enfrenta nuestra piel es a la deshidratación. Con ello comienza un proceso en que aumentan las arrugas y la flacidez, además de ir en aumento el número de manchas de diversos tipos.  El paso del tiempo es inevitable en el organismo, pero con un buen cuidado conseguiremos mitigar este proceso y la piel lucirá con un aspecto más joven y sano. A veces este envejecimiento está acrecentado por un mal cuidado a lo largo de nuestra vida: por mala alimentación, exposiciones excesivas al sol sin la debida protección, exceso de jabones y poca hidratación. Antes de hablar de los pasos a seguir para cuidarla, recordar que es muy importante una buena alimentación, no fumar y no exponerla al sol durante mucho tiempo, así como aumentar el consumo de verduras, zumos de frutas y beber suficiente cantidad de agua.

¿Qué es lo que debemos hacer para recuperar el buen aspecto de nuestra piel?

En primer lugar hay que mantenerla limpia. No es necesario ducharse todos los días pero sí en días alternos, evitando el exceso de jabones. Hay que utilizar jabones o geles de baño de alta calidad que no resequen. El resto de los días en que no nos duchamos, lavaremos cara, manos, axilas, pies y zona genital. Luego del aseo, aplicaremos una loción hidratante por todo el cuerpo. Consulta en tu farmacia para que te recomienden una loción de éste tipo (Eucerín, Leti AT4, Lipikar, Sebamed etc) que son altamente hidratantes y no dan problemas de alergias o irritaciones, así como geles de baño y ducha.

Es también recomendable hacer una exfoliación de la piel cada 10 días más o menos. Con ello eliminaremos impurezas y restos de piel muerta y su aspecto mejorará sensiblemente. En el caso de piel muy seca, ésta exfoliación la haremos cada 20 días.

Por último hay que suplementar la dieta con antioxidantes como vitamina C y E para evitar que los radicales libres destruyan las fibras de colágeno, suplementos de Omega 3 y 6, resveratrol y algunos suplementos minerales como selenio, calcio o magnesio que de paso ayudarán también a mejorar las articulaciones. Pide también consejo sobre esto a tu farmacéutico y te ayudará a elegir los mejores productos para ti, dentro de la extensa gama que existe en el mercado y te podrá asesorar en cuanto a dosificación e interacciones con medicamentos que puedas estar tomando en éste momento.

CLAVES PARA PREVENIR EL ALZHEIMER.

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Hoy día 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer. Con este motivo vamos a dar un repaso general a los aspectos fundamentales de esta enfermedad,

La enfermedad de Alzheimer está cada vez más extendida en el mundo. Posiblemente sea debido al aumento de la esperanza de vida en la población. Se calcula que el año 2050 la padecerán alrededor de 150 millones de personas en el mundo.

Es una enfermedad neurodegenerativa manifestada por trastornos en la conducta y un gran deterioro cognitivo, de etiología no muy bien conocida hasta el momento, aunque con varias hipótesis para explicarla.

La más extendida de éstas hipótesis y sobre la que se basan la mayoría de los tratamientos existentes hasta este momento es la llamada colinérgica. Según ésta el desarrollo de la enfermedad se debería a la disminución progresiva de un neurotransmisor: la acetilcolina. Existen, como hemos dicho, otras hipótesis pero creo que no es éste el lugar para hacer un estudio extenso de todas ellas. Vamos sin embargo a describir los síntomas de la enfermedad, y a dar unos consejos sobre lo que podemos hacer para prevenir o al menos retrasar el desarrollo de la misma.

La aparición de los primeros síntomas es generalmente en personas de 65 años en adelante, aunque hay un pequeño porcentaje que los presenta a edad más temprana. En cuanto a quienes la padecen, hemos de saber que es más frecuente en las mujeres, en una proporción aproximada de 1,6 a 1.

La Alzheimer’s Association ha creado una lista de las diez señales de advertencia de dicha enfermedad. Cada paciente puede desarrollar unas cuantas de ellas, no por tanto ha de tener todas. Estas señales serían las siguientes:

  • Cambios de memoria que dificultan el desarrollo normal de la vida cotidiana.
  • Cambios en la habilidad de trabajar con números.
  • Dificultad para desarrollar tareas cotidianas.
  • Desorientación en tiempo y lugar: El paciente a veces es incapaz de recordar fechas o lugares u orientarse en como desplazarse hasta algún sitio.
  • Dificultad en reconocer imágenes.
  • Problemas con palabras tanto en lenguaje verbal como escrito.
  • Colocación de objetos fuera de lugar.
  • Disminución o falta de buen juicio.
  • Pérdida de iniciativa tanto en el trabajo como en las actividades sociales.
  • Cambios en el humor o la personalidad.

No existe en la actualidad ningún tratamiento para curar la enfermedad, pero sí muchos que ayuden a controlar sus síntomas.

¿Qué podemos hacer para prevenir o retrasar la enfermedad?           

Hay que subrayar, que no hay que confundir éstos síntomas citados con las pequeñas pérdidas o cambios que son propios de la edad.

  • En primer lugar realizar ejercicio físico. Con ello rebajamos el estrés, rebajamos la presión sanguínea y aumentamos la circulación de la sangre.
  • Es también primordial hacer ejercicios para ejercitar lo más posible el cerebro: Leer, hacer cuentas, visitar museos, hacer crucigramas o sudokus, aprender idiomas, estudiar música son todas ellas actividades muy saludables para mantener despierto nuestro intelecto.
  • Mantener una actividad social lo más variada e intensa posible
  • Dieta equilibrada: Comer gran cantidad de frutas y verduras, y alimentos ricos en omega 3.