Mes: junio 2015

LA PIEL EN VERANO.

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En este artículo no vamos a hablar de la protección de la piel frente al sol mediante fotoprotectores, pues a eso ya dedicaremos otro capítulo más adelante, sino simplemente vamos a dar unos consejos generales en cuanto al cuidado de la piel en la época estival.

En primer lugar hemos de saber que la piel pierde mucha más cantidad de agua cuando las temperaturas son muy elevadas, es decir tiende a la deshidratación. Entonces ¿Qué es lo que debemos hacer para evitarlo? Pues en primer lugar beber agua en más cantidad. Procurar beber pequeños sorbos con mucha más frecuencia de lo que lo hacemos en otras épocas del año. Hay que aprovechar también para beber muchos zumos de frutas ya que de éstas hay mucha mayor cantidad y variedad. Los zumos de frutas aparte de ser agradables de tomar en verano, son también muy ricos en antioxidantes, que como su nombre indica, son sustancias que impiden la oxidación celular y con ello la aparición de radicales libres, tan dañinos para las células del organismo.

En segundo lugar debemos utilizar geles de baño de buena calidad que no resequen la piel e hidratar convenientemente ésta mediante cremas tanto corporales como de cara. En ésta última es conveniente aplicar antes de la crema un serum rico en antioxidantes, exfoliarla con más frecuencia y por supuesto, en último lugar utilizar fotoprotectores siempre que estés expuesto a la radiación solar.

En tu farmacia encontrarás líneas completas de productos de hidratación de alta calidad tales como Roche-Posay, Vichy, Avène, Eucerin etc. con productos de limpieza así como de hidratación y fotoprotección. Consulta con tu farmacéutico para que te aconseje sobre  los más adecuados a tu tipo de piel.

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EJERCICIO ¿AERÓBICO O ANAERÓBICO?

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En el anterior artículo dedicado a la pérdida de peso, habíamos hablado un poco por encima de la conveniencia de los ejercicios cardiovasculares o aeróbicos, como muy apropiados para acelerar ésta perdida. Pero ¿sabes la diferencia entre ejercicios aeróbicos y ejercicios anaeróbicos? Pues te la voy a explicar muy simplemente: Son ejercicios aeróbicos  aquellos en que nuestro organismo necesita gran cantidad de oxígeno para poder realizarlos y son ejercicios anaeróbicos aquellos en los que no se necesita quemar gran cantidad de oxígeno.

En el ejercicio aeróbico se necesita el oxígeno de la respiración, puesto que el organismo obtiene la energía para los músculos a partir de quemar grasas e hidratos de carbono con la intervención del oxígeno. Es por eso, que con éste tipo de ejercicios perdemos peso (al quemar la grasa), reducimos los niveles de colesterol y de glucosa, normalizamos los valores de la presión sanguínea, mejorando nuestra capacidad pulmonar, así como, el sistema circulatorio en general y la capacidad de aprovechamiento del oxígeno tanto por los músculos, como  por el músculo cardiaco, Mejoran también todas las capacidades relacionadas con los órganos internos, aumentando por tanto la mejoría en todas las funciones digestivas, endocrinas e inmunológicas mejorando también el estrés y el sueño debido a una normalización de la producción de adrenalina y una mayor producción de endorfinas.

Éstas endorfinas son unas pequeñas proteínas generadas a partir de un precursor producido en la hipófisis (que es una glándula situada en la base del cerebro) responsables entre otras cosas (hay muchos tipos diferentes de ellas) de aumentar la sensación general de bienestar y de la mejoría en caso de dolor ya que producen efectos similares a los de la morfina, sin tener los inconvenientes de ésta y como hemos dicho anteriormente practicando éste tipo de ejercicios aumentamos su producción en un grado muy notable. Hay que decir también que la producción de estas sustancias no solamente se ve aumentada con la práctica del deporte, sino que también se pueden producir por cosas tan sencillas como contemplar un paisaje bonito, por escuchar música, por bailar o por practicar sexo, es decir, por cualquier tipo de situación que nos produzca una relajación.

Ni que decir tiene, que al realizar éste tipo de ejercicios hay que buscar un equilibrio en la práctica de los mismos ya que si nos excedemos en su realización, es decir, practicando demasiados minutos al día, podemos correr el riesgo de que el organismo llegue a un estado catabólico, con lo cual irá utilizando parte del músculo como fuente de energía, destruyendo por lo tanto parte de éstos y aumentando la flacidez. En éste caso sería conveniente aumentar el volumen muscular con la realización de ejercicios de pesas, pero en general si buscamos el equilibrio antes mencionado esto no será necesario. La manera más sencilla de calcular la intensidad del ejercicio aeróbico es mediante la medición del número de pulsaciones por minuto, que puede alcanzar nuestro corazón sin someterlo a un sobreesfuerzo no aconsejable. Esto se calcula de la siguiente manera: En el caso de las mujeres el número máximo de pulsaciones óptimas por minuto será restar la edad en años a 226, y en el caso de los hombres se hará restando la edad en años a 220. Así por ejemplo, un hombre de 40 años de edad deberá llegar a un número máximo de pulsaciones de 220 – 40 =180.

Son ejercicios aeróbicos correr, caminar (a un ritmo relativamente rápido), bailar, nadar, patinar o montar en bicicleta.

En cambio, el ejercicio anaeróbico, es como hemos dicho anteriormente, aquel que no necesita el oxígeno de la respiración para ser realizado. Son ejercicios físicos muy intensos pero de corta duración. Están basados en la fuerza y se desarrollan basándose en la potencia muscular utilizando las reservas energéticas de los mismos músculos. Son ejercicios de éste tipo, por ejemplo la realización de abdominales o el levantamiento de pesas.

HOMEOPATÍA Y GOLPE DE CALOR.

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Entramos ya en el verano, la estación que nos permite disfrutar de unas merecidas vacaciones y del sol, pero con él viene aparejada una gran elevación de las temperaturas que en ciertas zonas de nuestro país llegan a ser excesivamente altas. Por ello debemos tener mucho cuidado y aprender a protegernos para evitar tanto la insolación como el golpe de calor.

Pero, ¿Cómo saber si nos enfrentamos a uno u otro? Pues bien, la diferencia entre ambos es la siguiente: Si se produce por tomar directamente el sol hablaremos de insolación, mientras que si se debe a trabajo o a un exceso de ejercicio al sol o con temperatura muy elevada estaremos ante un golpe de calor. A veces este golpe de calor, en niños o ancianos, que son personas más vulnerables, puede darse simplemente por un exceso de temperatura, sin haber hecho un fuerte ejercicio.

Es cierto también que esto puede producirse en determinados momentos, en el resto de las personas, por exceso de temperatura sin haber realizado ejercicio alguno o haberlo hecho de una forma muy ligera. El problema es que normalmente no nos avisa antes, sino que de repente comenzamos a enrojecer, el corazón empieza a latir fuertemente y  empezamos a sentir una sensación de asfixia llegando incluso a tomar la piel una coloración azulada. Además no existe sudoración.

¿Cómo puede ayudarnos la homeopatía en ésta situación?

Pues bien, lo primero que debemos hacer es situarnos en un lugar más fresco, suspender todo tipo de actividad, hidratarnos rápidamente con bebidas que nos aporten la mayor cantidad posible de electrolitos y colocarnos paños húmedos y frescos en la cabeza. Además habrá que tomar 3 gránulos de Aconitum Napellus 30 CH cada 15 minutos hasta que la situación revierta.  En caso de que ésta se prolongara excesivamente deberemos acudir a un centro hospitalario.

De todas formas, si somos personas con una cierta tendencia a padecer esto, la homeopatía nos puede ayudar a evitar su aparición. Deberemos tomar tres gránulos del producto anteriormente citado (Aconitum Napellus 30CH) tres veces al día como preventivo, y tomarlo como anteriormente dijimos, es decir, cada 15 minutos en cuanto empecemos a notar algún síntoma hasta la total remisión del mismo. Consulta siempre con tu farmacéutico si tienes alguna duda al respecto.

En el caso de una insolación, siempre hay que acudir al médico rápidamente ya que además de los síntomas citados para el golpe de calor, en ésta se pueden producir quemaduras u otros problemas de consideración y es él quien deberá evaluarlos.

 

 

DERMATITIS DEL PAÑAL.

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Podemos definir la dermatitis del pañal como una reacción cutánea, consistente en la irritación de la piel y que se manifiesta por un enrojecimiento de ésta en la zona  que cubre el pañal. Los casos más leves son muy frecuentes  en bebés hasta más o menos los dieciocho meses de edad.

Las causas de ésta irritación pueden ser muchas y muy variadas, pero las más frecuentes son:

  • Pañales con exceso de humedad. Tanto la orina como las heces son muy irritantes si se mantienen cierto tiempo en el pañal.
  • Acidez de las heces. Hay que tener en cuenta que ésta aumenta cuando el niño tiene diarrea.
  • Reacciones a los jabones utilizados en la limpieza del bebé o que ésta es excesivamente fuerte.
  • Reacciones alérgicas a detergentes utilizados en la limpieza de pañales si éstos son de tela.

Debemos saber también que no todas las dermatitis son producidas por la causas mencionadas anteriormente, muchas veces ésta dermatitis está aumentada o producida por la presencia de ciertos tipos de bacterias y sobre todo de hongos que vienen a complicar la situación. Dentro de éstos últimos el más común es la Cándida. Es el médico el que puede diagnosticar la infección por Cándida, examinando la piel del bebé o caso de ser necesario, con una prueba de laboratorio.

En cuanto a los síntomas que presenta, es como hemos dicho anteriormente un enrojecimiento de la piel con un sarpullido en toda la zona. Puede presentar asimismo granos e incluso úlceras. Existen también zonas descamativas en toda el área genital.

¿Cómo podemos prevenir la aparición de éste tipo de dermatitis? Pues cambiando el pañal con mucha frecuencia, si es posible también, dejando al bebé durante unas horas sin pañal, lavando con agua solamente y utilizando pastas al agua o pomadas a base de óxido de zinc y vaselina o similar que colaboran a mantener alejada la humedad de  la piel del bebé. Se debe evitar frotar la piel, es decir, hay que limpiar la zona muy suavemente, y procurar secarla al aire o con un paño muy suave teniendo especial cuidado en los pliegues para que éstos queden perfectamente secos. También hay que restringir totalmente el uso de toallitas que contengan perfume, pues éste tiende a irritar o a causar reacciones alérgicas.

Consulta con tu farmacéutico las pomadas más adecuadas para la prevención tanto de la simple irritación como de la dermatitis.

En cuanto al tratamiento lo primero que debemos hacer es todo lo indicado en la prevención, es decir, mantener al bebé limpio y seco, cambiar muy frecuentemente de pañal, acostar al bebé el mayor tiempo posible sin pañal sobre una toalla limpia y seca, usar agua y un paño suave para secarlo o mejor secarlo al aire, colocar el pañal poco apretado para evitar rozaduras y usar las pomadas anteriormente citadas para curar la escocedura. Tampoco se deben colocar sobre el pañal pantalones plásticos, ya que no permiten la circulación de aire. Nunca se debe usar talco porque podría ser perjudicial ya que al utilizarlo el bebé también lo inhalar.

Y ¿Cuándo acudir al médico? Pues deberá acudir al médico en caso de ver úlceras, granos o ampollas  grandes, en el caso de que el sarpullido se propague a otras zonas, o si el bebé tiene fiebre. También tendrá que examinarlo el medico cuando sospechemos que la infección pueda estar producida por Cándida. Debemos tener en cuenta que la dermatitis normalmente debe desaparecer en un plazo aproximado de tres días. Si esto no es así siempre será necesaria la intervención del médico.

 

 

 

ERITEMA SOLAR.

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Podemos definir el eritema solar –popularmente conocido como quemadura de sol-, como la respuesta inflamatoria de la piel a un exceso de exposición a la radiación solar.

La intensidad de éste puede variar desde el simple enrojecimiento de la piel (con todas las molestias que esto conlleva) hasta las quemaduras de diverso grado que incluso pueden llegar a ser graves. Cuando el eritema es leve la piel enrojece horas después de la exposición, y luego sigue la descamación. Cuando es más intenso, al enrojecimiento le sucede la formación de pequeñas ampollas, y posteriormente la descamación y la curación.

La luz solar es una radiación de tipo electromagnético, que va fundamentalmente desde el ultravioleta hasta el infrarrojo pasando por el espectro visible. Existen también longitudes de onda más largas y más cortas  pero que carecen de interés para el problema que tratamos. La luz ultravioleta se divide en UVA, UVB y UVC y es la responsable de éste tipo de problemas, concretamente la UVB sería la causante en mayor medida del eritema. Hay que decir también que por supuesto, ésta UVB tiene también efectos beneficiosos sobre el organismo ya que, por ejemplo, induce la síntesis de vitamina D, que favorece la calcificación ósea.

La cantidad de radiación ultravioleta varía en función de una serie de parámetros. Así:

  • La altitud aumenta la intensidad de los rayos ultravioleta. A mayor altitud, mayor cantidad de UV.
  • La latitud: Más cantidad de UV al acercarnos al ecuador, puesto que en él la luz incide más perpendicularmente. Si nos acercamos a los polos terrestres la cantidad de rayos UV será menor.
  • La estación del año. En verano mayor cantidad de UV.
  • La hora del día. Las horas de mayor intensidad solar son entre las 12h y las 17h. En éstas horas debemos procurar no tomar el sol.
  • El lugar. En sitios como la playa, y más en la nieve, aumenta también la luz reflejada por lo que recibimos mucha más cantidad de radiación.

No todas las pieles tienen la misma sensibilidad al sol, por tanto unas personas se quemarán antes que otras. En función, tanto de la sensibilidad frente al eritema como de la capacidad de desarrollar bronceado, se han definido hasta seis fototipos de piel que van desde el fototipo I que son las personas que se queman rápidamente y no se broncean hasta el fototipo VI que es el de las personas de raza negra.

Entonces ¿cómo podemos evitar estos efectos negativos del sol? Pues lo primero que debemos hacer es evitar tomar el sol en las horas de más radiación (las horas centrales del día), además hacerlo de una forma progresiva durante los primeros días, proteger la cabeza con una gorra, proteger los ojos con gafas oscuras con filtro UV, tomar durante la exposición bastante cantidad de agua para evitar la deshidratación y además utilizar cremas fotoprotectoras en función de nuestro tipo de piel que deberán aplicarse inicialmente una hora antes de la exposición, y renovar frecuentemente, sobre todo después de cada baño. Más adelante dedicaremos un artículo a éste tipo de cremas protectoras, describiendo los distintos tipos y los más adecuados para cada tipo de piel. No obstante, no olvides que en tu farmacia puedes resolver todo éste tipo de dudas y que tendrás el apoyo de todos los profesionales que allí trabajamos para resolver todas tus dudas y darte apoyo y consejo. Hay que recordar también, que si tienes algún tipo de tratamiento en curso, hay medicamentos que producen fotosensibilidad. Consúltalo también con tu farmacéutico.

Y ¿qué hacer si a pesar de todo esto se nos produce un eritema? Bien, pues si solamente tenemos un enrojecimiento relativamente leve, deberemos hidratar la piel muy frecuentemente, y además aplicaremos apósitos húmedos que nos proporcionarán una gran sensación de alivio. Si el eritema es más intenso y se empiezan a producir ampollas deberemos acudir al médico para que considere el tratamiento adecuado a la lesión.

BAJAR PESO (y II).

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Continuación ….

 

El siguiente paso será el EJERCICIO. En el momento que comencemos a hacer dieta nuestro cuerpo empezará a perder peso, sin embargo para completar éste proceso deberemos apoyarlo con ejercicio que ayudará tanto a ésta pérdida como a evitar recuperarla. Cuanto más movamos nuestros músculos más calorías consumiremos. Ya decíamos en nuestro anterior apunte dedicado al deporte, que la vida sedentaria provoca muchos problemas de salud tales como hipertensión, diabetes o hipercolesterolemia.

No hace falta convertirse en un deportista profesional. Es mejor comenzar poco a poco con ejercicios suaves e irlos aumentando de una manera progresiva. Son mejores los ejercicios cardiovasculares (también llamados aeróbicos) como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta. Podemos definir los  ejercicios aeróbicos como aquellos que utilizan el oxígeno por parte del organismo manteniendo tanto el pulso como el ritmo cardiaco a un nivel de esfuerzo capaz de quemar grasa y acondicionar los músculos. Ya que el corazón bombea la sangre más rápidamente será necesaria una mayor oxigenación, por lo que el organismo responderá aumentando la respiración. Si el esfuerzo se mantiene por un tiempo relativamente largo, la energía que necesitan los músculos para funcionar será producida por la combinación de los hidratos de carbono con el oxígeno, así como con las grasas. Por tanto, se irán movilizando poco a poco y disminuirá la cantidad almacenada.

Como te he dicho anteriormente, será mejor comenzar por éste tipo de ejercicios, porque date cuenta que si por ejemplo, lo que te sobra es un poco de barriga y haces ejercicios abdominales, irás fortaleciendo dicha musculatura, pero no se notará demasiado porque los músculos seguirán estando bajo la capa de grasa que te sobraba. Personalmente pienso que un muy buen ejercicio para comenzar es andar. Habrá que marcarse una meta de pasos diarios (unos 8000) para luego aumentarlos poco a poco. Es importante caminar tranquilamente los primeros cinco minutos, para evitar forzar los músculos y luego ir aumentando el ritmo. Nunca debemos aumentar la longitud de la zancada más de lo que nos resulte cómodo para evitar lesiones de la musculatura: deberemos aumentar progresivamente el ritmo. Para comenzar serían suficientes unas tres sesiones semanales de una hora. Quizás al principio nos parezca mucho, pero luego nos daremos cuenta de que no es así. Veremos que al practicarlo nos iremos sintiendo mejor poco a poco e iremos aumentando casi sin querer llegando a 10 o 12 mil pasos sin mucho esfuerzo.

Durante la época del verano podremos cambiar esto por natación o bicicleta que son también muy saludables y veremos que poco a poco va siendo mucho mejor tanto nuestra salud física como mental. Notaremos también que dormimos más y mejor y que se reducirán mucho nuestros niveles de stress.

Por último comentar que quizás la parte más difícil sea acostumbrarse a perseverar. De nada vale hacerlo durante un periodo de tiempo si luego lo abandonamos rápidamente. Si ya hemos conseguido nuestra meta hay que ser consciente de lo logrado y no hay que volver a la forma de vida anterior. Aprende a controlarte. Si tienes un tropiezo, no desesperes, no pasa nada. Anótalo y continúa como si nada hubiera pasado. A partir de aquí ponte de nuevo pequeñas metas a cumplir. Cuenta a tus amigos lo que has conseguido y así éstos te apoyarán. No abandones. Continúa con tu vida sana. Continúa con tus ejercicios y verás cómo crece tu autoestima y tu sensación de bienestar.

Piensa en todo lo positivo que ésta nueva situación te ha traído y en lo mal que te sentirías si te sintieras fracasado.

BAJAR PESO (I)

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Este post será una introducción a una serie de unos cuantos más en los que iremos explicando distintos aspectos de cómo perder peso. Vamos a dar una idea general de cómo hacerlo sin importar el número de kilos que necesites perder, y sin caer en muchos errores que desgraciadamente se leen en muchos medios de información.

Lo primero que debemos tener es la idea clara de los MOTIVOS que tenemos para perder peso:

1.- ¿Por qué necesito perder unos kilos?

2.- ¿Qué beneficios me aportará ésta pérdida de peso?

3.- Exactamente ¿Cuánto peso necesito perder?

Seguidamente habrá que mentalizarse de los objetivos a cumplir y tener claro que para ello habrá que hacer un cambio en tanto en nuestro modo de vida, como en la forma de alimentarnos y hacer un esfuerzo para conseguirlo. No deberemos elegir objetivos a muy largo plazo porque será fácil desesperarse. Es mejor ir consiguiendo pequeñas metas para no caer en el desánimo. Por ejemplo, será mejor fijar una pérdida de 3 kilos en 3 ó 4 semanas que 20 kilos en un año, pues las metas a muy largo plazo fácilmente nos harán desesperarnos y abandonar. Será también muy aconsejable llevar un diario en el que anotemos los pequeños avances conseguidos.

El segundo paso es la DIETA. Ésta no tiene por qué ser sinónimo de pasar hambre ni de sufrir, La idea es perder peso a base de generar un déficit de calorías. Esto puede hacerse de dos maneras: O bien ingiriendo comidas con menos calorías y regulando su cantidad, o haciendo más ejercicio para quemarlas, aunque lo mejor es la suma de ambos, es decir, menos calorías ingeridas y más ejercicio.

Deberás irte familiarizando con el número de calorías que consumes para ir bajando poco a poco. Puedes consultar cantidad de tablas con el número de calorías de los distintos alimentos. Una alimentación adecuada, ha de basarse en la ingestión de carnes magras sin grasa (pavo, pollo etc.), pescados, mucha verdura, fruta, evitar las frituras y consumir tanto yogures como otros derivados lácteos siempre desnatados. Por supuesto deberemos reducir también el consumo de azúcares y bebidas gaseosas. Habrá que hacer unas cinco comidas diarias, comer menos cantidad y para ayudarnos apoyar con productos dietéticos que encontraremos en la farmacia, con el asesoramiento de los profesionales que allí te atenderán. Ni que decir tiene que habrá que tomar bastante cantidad de agua, que por un lado nos ayudará a tener más sensación de plenitud, y por otro aumentará la eliminación de productos de deshecho de nuestro organismo.

Es muy importante que la dieta esté adaptada un poco a nuestros gustos. No tenemos por qué hacer un régimen aburrido. Debemos hacer que los platos sean variados y dirigidos a lo que nos apetece comer. Es muy fácil encontrar multitud de recetas apetitosas.

En el caso de que padezcas alguna enfermedad como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos consulta a tu médico antes de comenzar.

Y antes de empezar recuerda: no vamos a pasar hambre, solamente vamos a cambiar nuestros hábitos alimenticios, vamos a hacer una alimentación más sana y equilibrada desechando dietas milagro y cosas por el estilo. Ten en cuenta que al hacer dietas muy rápidas tu organismo lo interpretará como una carencia y responderá a esto acumulando más cantidad de grasas en el momento que dejemos de hacerlas.

 

Continuará …..